Te llevo conmigo

A donde vaya, estás ahí. Mirándome a la distancia, con esos ojos que en algún tiempo consideré tan míos. 
Y yo te veo, y sin pensarlo te llevo, como a mis libros: de la mano, y a todos lados. 

Te llevo a manera de recuerdo, sonriente, creativo, melancólico, vivaz.

Te llevo y día con día, también me dejo llevar por los lugares a donde alguna vez pertenecimos como una unidad; un vivo poema.

Te llevo, te abrazo y te estrecho como a mis libros, y ciertamente pareciera como si me llenaras de palabras al igual que ellos, al igual que ayer. 

Eres y serás siempre, un torrente de los recuerdos más bonitos. 

Fuente de la imagen: We heart it
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Anhelo

Miro brillar las estrellas a lo lejos,cargadas de recuerdos de un colorido pasado,

cargado de gente bonita.

¡No puedo evitarlo!
Me preguntan qué será lo que haré ahora,

cuando todo es incierto y se mueve a una velocidad intensa.
“¡No lo sé!”, respondo, “Extraño y anhelo tanto aquellas cordiales y divertidas amistades que se han esfumado

con el pasar del tiempo”.

La gran pregunta es:

¿Qué haré con estos sentimientos ahora que todo lo demás ha desaparecido vertiginosamente?
Sólo me quedan los recuerdos, y las estrellas, y la noche. 

Me queda la nostalgia, y lo bello que habrá de venir. 

Separadores de ausencia 

Hojeaba en estos días aquellas libretas llenas de notas tuyas y mías, cargadas de aquelloas añoranzas pasadas.
Palabras perdidas, a fin de cuentas,

llenas de promesas de tu puño y letra,

sonrientes ante un futuro que parecía, a la distancia, eterno y perfecto. 
Mi vida se derramó en esos anhelos alguna vez, 

y hoy que las veo… ya no siento eso.
El golpe de la realidad ha sido demasiado fuerte. 

Ahora estos separadores, más que apartar aquellas páginas, nos separan a ti y a mí. 

Decisiones con helado de frambuesa

Vienen carreras largas, retos interesantes, pasos difíciles.  

Viene un camino recto, cuya clave está en la resistencia y en la constancia. 

Vienen palabras, lecturas, y rodeos inimaginables.

Y sin embargo,  sin saber la tonalidad exacta de ellos, la emoción al imaginarlos los vuelve hermosos.  

Por ahora este ligero receso: una reflexión bloguera breve, un helado de frambuesa para agarrar vuelo…¡y a seguir! 

Lean lo que les de la gana leer, pero lean. 

Sea Shakespeare o no. Sea Stephen King o no. 

Sólo lean. 

Lean y disfruten de un buen rato soñando en otro lugar, en otro mundo, en otra historia diferente a la que tienen en su vida.

Lean. Lean mucho y sean felices experimentando otros panoramas.

Lean y encuentren cada día, un poco más de sentido a nuestra existencia.

Lean. Sólo lean, y déjense llevar por la imaginación.

   

 

Escribo…

Escribo cuando te deseo aquí y no te tengo.
Cuando te añoro.
Cuando tengo ganas de profesarte una palabra,
un afecto que se me figura infinito dentro del arcón
de este profundo sentimiento.
Incluso cuando creo odiarte,
cuando creo que lo mejor es alejamiento
y olvido,
yo te escribo, en afán de siempre recordarte.

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