Anhelo

Miro brillar las estrellas a lo lejos,cargadas de recuerdos de un colorido pasado,

cargado de gente bonita.

¡No puedo evitarlo!
Me preguntan qué será lo que haré ahora,

cuando todo es incierto y se mueve a una velocidad intensa.
“¡No lo sé!”, respondo, “Extraño y anhelo tanto aquellas cordiales y divertidas amistades que se han esfumado

con el pasar del tiempo”.

La gran pregunta es:

¿Qué haré con estos sentimientos ahora que todo lo demás ha desaparecido vertiginosamente?
Sólo me quedan los recuerdos, y las estrellas, y la noche. 

Me queda la nostalgia, y lo bello que habrá de venir. 

Separadores de ausencia 

Hojeaba en estos días aquellas libretas llenas de notas tuyas y mías, cargadas de aquelloas añoranzas pasadas.
Palabras perdidas, a fin de cuentas,

llenas de promesas de tu puño y letra,

sonrientes ante un futuro que parecía, a la distancia, eterno y perfecto. 
Mi vida se derramó en esos anhelos alguna vez, 

y hoy que las veo… ya no siento eso.
El golpe de la realidad ha sido demasiado fuerte. 

Ahora estos separadores, más que apartar aquellas páginas, nos separan a ti y a mí. 

Alevosía infausta

Ahí van otra vez.

El niño, un primogénito, dedicándose a empujar, jalar, evidentemente con el afán de causar molestias.

La hermanita, varios años menor, lloriqueando, suplicando que la deje en paz, una y otra vez.

¿Cuántas veces he visto, y escuchado esto mismo en los últimos tiempos?

¿Cuántas, en la misma pareja de hermanos?

Incontables.

No sé de dónde viene ese comportamiento. Tal vez la escuela (lo más obvio), y el primogénito vuelve a casa con necesidad de desquitarse con alguien menor en vida y experiencia.

Los “por qués” y los “por favor” quedan de lado cuando hay tantas lágrimas desesperadas a la vista, de manera tan latente, tan intensa, y que él sea capaz de percibir lo que causa y lo único que le cause sea una sonrisa satisfecha.

Me dieron ganas de llorar en silencio, de coraje. En lugar de eso, actué.

Espero que haya servido de algo…

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Fuente de la imagen: Click aquí

Constancia en camino al objetivo

Constancia, constancia.

La constancia es un elemento muy importante para poder seguir, para cultivar, para crecer, para avanzar.

Constancia entre amigos, ese intercambio de palabras de vez en cuando que hacen que no podamos dejar atrás lo especiales que son o el papel tan importante que fungen en nuestras vidas.

El compromiso, la constancia, la estabilidad, son cosas que muy pocos pueden dominar por un muy largo rato. ¿La razón? Esperamos cambios y dinamismo y colores nuevos y brillantes a cada instante.

A veces estamos tan concentrados esperando cosas nuevas, notas nuevas, notificaciones en redes, nuevos chismes, nueva música, nueva gente, nuevo todo, que nos olvidamos de lo puramente esencial: necesitamos crear un halo de constancia en nuestras vidas que nos brinde tranquilidad y nos permita enfocarnos de manera constante en diversos elementos que son necesarios para la vida entera.

Sea una lectura, una relación, una amistad, un empleo, una exploración, un conjunto dinámico de ejercicios para generarnos buena salud, o incluso una buena maniobra de emergencia para mejorar la actitud para esquivar la mala vibra de gente nefasta que se nos atraviesa a diario, y hacer más caso a aquellos que nos brindan pedazos de su luz y calor y sonrisas llenas de anhelo y de esos sentimientos que nos dicen “me siento bien” y “debo seguir sin prestar atención a lo que no importa”. Es interesante, es bello, y es un pináculo muy especial en la carrera de la vida de cualquier persona si se logran superar esta suerte de obstáculos emocionales y mentales que presenta nuestro propio cerebro deseoso de novedades, esa que con la práctica, nos permite inaugurar una pequeña sección que sugiere “yo puedo seguir con esto”, “yo puedo lograré esto a largo plazo, si dejo de distraerme”.

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Fuente de la imagen: http://www.mundoxtreme.com/blog/excelentes-tips-para-perder-la-concentracion.html

 

Mi twitter: @EamisLoss

Percepción literaria de Marte

Como parte de un ejercicio solicitado en un curso de literatura de ciencia ficción en el que participé hace un par de meses, el profesor nos solicitó escribir y mostrarle una idea de lo que nosotros percibíamos como “Marte”. Les comparto lo que yo entregué, pues desde el punto de vista de una persona que ve todo rodeado de letras, las perspectivas soñadoras son siempre un recurso.

 

¿Qué es Marte?

Marte… un planeta subsiguiente a la Tierra.

Marte, ese que se impone de manera señorial escoltado por sus dos lunas, Deimos Y Fobos, aquellos dioses del miedo que solían acompañar a su equivalente griego (Ares) en su carro de guerra. Marte atemoriza, y al mismo tiempo atrae. Nosotros, como humanos, no hemos podido evitar mirar a nuestros lados, a aquellos planetas que nos ofrezcan una ínfima posibilidad de huida en caso de que la vida aquí deje de ser posible.

Marte es grande, y rodeado de misterios aún por descubrirse. Planeamos, pensamos (y a veces alucinamos) viajes a este lugar, siempre por razones de escape o exploración. Las siluetas negruzcas de Marte invitan a adivinar qué se esconde entre sus polvos rojizos; entre sus fríos ambientes.

Marte es un árido juego de contrastes que nos abre las puertas para poder asomarnos a la posibilidad de llegar más lejos. El camino más corto, hasta la fecha, es aquel que sólo podemos imaginar. Solo el tiempo dirá si seremos merecedores de visitar, alguna vez y terrenalmente, sus planicies, pendientes y laderas.

La trayectoria restante aún es larga, y muchas las sendas.

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Una visión de marte

 

Fuente de la imagen: Devianart.

Decisiones con helado de frambuesa

Vienen carreras largas, retos interesantes, pasos difíciles.  

Viene un camino recto, cuya clave está en la resistencia y en la constancia. 

Vienen palabras, lecturas, y rodeos inimaginables.

Y sin embargo,  sin saber la tonalidad exacta de ellos, la emoción al imaginarlos los vuelve hermosos.  

Por ahora este ligero receso: una reflexión bloguera breve, un helado de frambuesa para agarrar vuelo…¡y a seguir!