Alevosía infausta

Ahí van otra vez.

El niño, un primogénito, dedicándose a empujar, jalar, evidentemente con el afán de causar molestias.

La hermanita, varios años menor, lloriqueando, suplicando que la deje en paz, una y otra vez.

¿Cuántas veces he visto, y escuchado esto mismo en los últimos tiempos?

¿Cuántas, en la misma pareja de hermanos?

Incontables.

No sé de dónde viene ese comportamiento. Tal vez la escuela (lo más obvio), y el primogénito vuelve a casa con necesidad de desquitarse con alguien menor en vida y experiencia.

Los “por qués” y los “por favor” quedan de lado cuando hay tantas lágrimas desesperadas a la vista, de manera tan latente, tan intensa, y que él sea capaz de percibir lo que causa y lo único que le cause sea una sonrisa satisfecha.

Me dieron ganas de llorar en silencio, de coraje. En lugar de eso, actué.

Espero que haya servido de algo…

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Fuente de la imagen: Click aquí
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Percepción literaria de Marte

Como parte de un ejercicio solicitado en un curso de literatura de ciencia ficción en el que participé hace un par de meses, el profesor nos solicitó escribir y mostrarle una idea de lo que nosotros percibíamos como “Marte”. Les comparto lo que yo entregué, pues desde el punto de vista de una persona que ve todo rodeado de letras, las perspectivas soñadoras son siempre un recurso.

 

¿Qué es Marte?

Marte… un planeta subsiguiente a la Tierra.

Marte, ese que se impone de manera señorial escoltado por sus dos lunas, Deimos Y Fobos, aquellos dioses del miedo que solían acompañar a su equivalente griego (Ares) en su carro de guerra. Marte atemoriza, y al mismo tiempo atrae. Nosotros, como humanos, no hemos podido evitar mirar a nuestros lados, a aquellos planetas que nos ofrezcan una ínfima posibilidad de huida en caso de que la vida aquí deje de ser posible.

Marte es grande, y rodeado de misterios aún por descubrirse. Planeamos, pensamos (y a veces alucinamos) viajes a este lugar, siempre por razones de escape o exploración. Las siluetas negruzcas de Marte invitan a adivinar qué se esconde entre sus polvos rojizos; entre sus fríos ambientes.

Marte es un árido juego de contrastes que nos abre las puertas para poder asomarnos a la posibilidad de llegar más lejos. El camino más corto, hasta la fecha, es aquel que sólo podemos imaginar. Solo el tiempo dirá si seremos merecedores de visitar, alguna vez y terrenalmente, sus planicies, pendientes y laderas.

La trayectoria restante aún es larga, y muchas las sendas.

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Una visión de marte

 

Fuente de la imagen: Devianart.

La imposibilidad de dar gusto

Me he encontrado tratando de dar gusto a toda la gente que amo porque sé que quieren lo mejor para mí, y que por ello es sabio escuchar su consejo. Sin embargo, a veces y con el tiempo la presión que veo depositada sobre mi cabeza es tanta, que sólo quiero mirar hacia otro lado y perder esa concentración que tanto trabajo me había costado lograr desde un principio. Son pensamientos que se contradicen entre sí, y aún así no dejan de existir.

Recordé que en los tiempos de la biblioteca encontré una vez esta frase, y quero compartirla con ustedes porque me pareció que, aún hablando de un campo más amplio de personas, atinaba a mencionar todo aquello que a veces daba demasiadas vueltas en mi cabeza:

Yo he tenido en este estudio el deseo que juzgo tienen todos los que escriven libros, que es desear dar gusto a todos; pero esto es imposible, que nunca un manjar (por bueno que sea) haze a todos gusto, ni satisface a todas sus voluntades.

  • Baltasar de Vitoria, Theatro de los dioses de la gentilidad.

Fue por ello que concluí algo muy importante: sólo voy a procurar lo que me haga estar bien. Si a alguien debo de complacer a medida que vivo todos y cada uno de mis días, es a la niña tímida que vive dentro de mí, y de la mano de ella lograr esforzarme una y otra vez, siguiendo un ritmo propio que no me orille a la desesperación. Avanzando, aunque a veces sienta que no puedo.

Serenidad en cada paso, sin restar nunca una medida de esfuerzo adecuada a la capacidad y fuerza que es factible.

No puedo dar gusto a todos, pero al menos puedo trabajar hasta sentirme complacida con lo que estoy haciendo, porque es el primer paso para cualquier cosa. Lo demás vendrá con el tiempo y con los resultados que vayan surgiendo de ello.

Último día

 Me encuentro en la frontera entre los inicios y los fines.

Puedo ver pasar todos aquellos anhelos que fueron y puedo ver venir a todos aquellos que quieren ser.

Para dar lugar en la vida a algo nuevo, hay que hacer espacio, o de lo contrario no cabrá.

¿Qué tan capaces somos? 

¿Qué tan capaz soy de enfrentar este nuevo gran paso? 

Vi en una película alguna vez esta frase, y desde entonces no he podido olvidarla. Siento que representa una verdad elemental para poder, al fin, avanzar

 

Año nuevo, sentimiento fuerte

Los días corren como agua y viento: sin detenerse a respirar. Sin parar para darnos un instante de calma.
Corren y vuelan y yo con ellos. No me detengo.
Pasa un soplo de brisa, un parpadeo de Gea, y de repente otro año se nos está yendo.
Quiero agradecer a todos los que formaron parte de mi año, tanto los que llegaron como los que decidieron ya no estar. He aprendido mucho de todos, he aprendido mucho más de mi, y eso me ha despertado de nueva cuenta un hambre voraz por nuevas aventuras y retos. ¿Qué habrá de venir a partir de mañana? Aún no lo sé, pero no tengo ganas de detenerme. Fluyo con el sentimiento palpitante de que habrán de venir muchas cosas diferentes y hermosas.
Estoy llena de energía y de emoción.
¡Bienvenido seas, 2015!

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