La búsqueda de inspiración

¿Dónde radica la creatividad?

Ha habido mucha necesidad de mi presencia en otros lugares y circunstancias que me mantenían alejadas constantemente de la pantalla y me impedían concentrarme el tiempo suficiente para escribir en un lugar fijo para este blog. Por fortuna, a causa de eso vino a mí una idea para un nuevo proyecto. Curioso, pero cierto.

¿El tema de este proyecto? La Inspiración para crear.

Y es que seamos honestos: ¿Cuántas veces no nos ha pasado que la historia o post o capítulo o cuento en el que estamos pensando, simplemente parece no querer aterrizar en el papel (o pantalla), aún cuando le hayamos dado miles de vueltas en nuestra mente a la idea?

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Portada que hice para este proyecto

He pensado mucho al respecto de esa pregunta, y pienso de inmediato en las respuestas que he desarrollado para mí. Orientándome en historias, anécdotas, o curiosidades, buscaré hacer una especie de compilación para todos aquellos que requerimos de la inspiración para realizar nuestra labor. Nunca está de más un poco de ayuda.

Estaré publicando de manera periódica en pequeños capítulos de manera gratuita en Wattpad esto, esperando que les agrade. Si alguien tiene alguna idea, opinión, o aportación, con gusto puede decírmela y la tomaré en cuenta.

Enlace: Disfruta la lectura de “Inspiración soplada.

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Venciendo el materialismo navideño

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Llegué a ver hace algunos meses rodando por la red una imagen que proponía que este año para navidades o reuniones se hicieran regalos que no fueran traídos desde las plazas comerciales con marcas extranjeras, sino que se compraran artesanías hechas en México, para apoyar la economía local y de paso sacudirnos un poco el materialismo con el que se suelen manejar estas fiestas.
Este año el intercambio que llevamos a cabo en mi familia con motivo de Navidad, tuvo tintes diferentes debido a esta idea. Se propuso y les pareció interesante pues representaría un cambio radical en la tradición: el regalo no consistiría solamente en la artesanía, sino que habría un límite de precio para que no se gastara, y que el regalo debía de ser acompañado con un recuerdo que se hubiera tenido con esa persona.
Toda la familia participó animada, y aunque para algunos resultó un poco complicado pensar en la anécdota que debían contar a la hora de entregar el regalo, propusieron ideas para seguir forjando recuerdos juntos, para seguir unidos.

Me sentí una vencedora la noche del 24 de diciembre.

Vencimos el materialismo, y, personalmente, sentí a mi familia más unida que nunca: las carcajadas por muchas de las anécdotas, las curiosidades de los objetos que se regalaron, la ola de historias que ni siquiera yo sabía, y lo genial que es darme cuenta de lo cercanos que somos.
Altibajos, como todos y como siempre (porque somos humanos, al fin y al cabo) pero apoyándonos hasta el final como he visto en muy pocas ocasiones.
Concluyo este post con una confesión doble:
1.- La anécdota que habló sobre mi me llenó los ojos de lágrimas porque me di cuenta en lo mucho que puedo llegar a lograr con una actitud alegre. Nunca sabes a quien le puedes estar haciendo el día (y sacudirle la tristeza) sólo con una risa.
2.- Apuesto mi vida y mi existencia entera a que me he vuelto una persona incondicional para los que amo, gracias a estas fuertes raíces con las que fui criada. Me siento orgullosa por eso, feliz con la vida y agradecida con mi familia porque gracias a ellos, yo soy como soy.

¡Gracias!

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La sorpresa de la capitular robada

Era un día cualquiera en la Biblioteca.

M y yo catalogábamos ejemplares de todos tamaños y formas, cuando nos topamos con un hueco finamente cortado en la página que iniciaba el tratado que estábamos inspeccionando: una ventana a través de la página, la muestra de un discreto hurto.

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M, que tiene experiencia en el manejo del material, me dijo que no es raro hallar este tipo de mutilaciones en los libros cuando eran muy bellas, y verdaderamente artísticas.

Seguimos hojeando el libro hasta que hallamos una capitular que no había sido arrancada, y comprendí por qué había sido arrancada la primera.

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Pasa más de lo que quisiéramos. Suele pasar que, de repente, notamos vestigios de una hoja que fue arrancada , y al cotejarla con otra edición resulta que era un grabado grande, detallado, y hermoso.

Y es que son libros que han pasado por tantas manos… que esas mutilaciones además de las tachaduras o notas o sellos, se van volviendo parte de la historia del libro, que te cuenta mediante esas pistas por dónde ha estado, y ante qué tipo de gente ha tenido contacto. Algunos han tenido suerte y se conservan perfectamente, otros han pasado por tiempos difíciles y conservan solamente algunos fragmentos de sí mismos.

¿Te comerías a tu gato?

Comparto este lunes una receta que, a propósito de los días que pasaron, se me figura un tanto brujeril. Y es que comer gato no es algo normal, al menos en Occidente y en esta época. Sobre todo con tantas leyes que han estado surgiendo sobre protección animal y rescate ante criaturas que han sufrido maltrato, es bastante raro y curioso hojear libros antiguos y toparse con este tipo de cosas. Pero hubo una época en la que era completamente normal e incluso los cocineros de la realeza lo preparaban. Ejemplo de ello es este libro, escrito por Roberto (o Ruberto) de Nola, cocinero del rey de Nápoles.
El libro se encuentra en la BNAH.
Lo comparto para que me den su opinión.

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Hojas dentro de hojas

M y yo hicimos un pequeño descubrimiento el día de ayer.
Hojeaba ella un libro para ver si no tenía alguna nota adicional que hiciera falta catalogar, y encontró una hoja llena, literalmente, de hojas.
Usualmente encontramos pequeños papelitos anotados, o rotos que eran usados como separadores de hoja (llamados también testigos) que solemos almacenar envueltos en pequeñas micas para preservarlos. Pero…¿hojas de árbol solamente entre una página y otra? Fue completamente nuevo para mi, y, por supuesto, me llené de asombro.
Traté de interrogar al libro, y me dijo que ediciones tan antiguas solo pueden tener cosas como estas desde hace por lo menos 100 años.
Hojas de 100 años dentro de hojas impresas hace 300 años. Hojas muy bien conservadas.

Es bonito hallar esta clase de pequeños tesoros por ahí, esperando a ser encontrados. ¿Qué habremos de hallar más adelante?

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Órden y desorden

Esta semana nos pidieron en la Biblioteca a M y a mí que acomodáramos una repisa del hermoso fondo antiguo al gusto de un fotógrafo que vendría a hacer unas tomas para un libro conmemorativo que se hará por el 75 aniversario del INAH.
Para esto, preparamos una repisa con muchos de nuestros más bellos ejemplares y temáticas para que salieran en una fotografía que, según nos dijeron, abarcará la página completa de dicho libro y, por su monumental tamaño, se verían hasta los detalles de los títulos.
Fue divertido reunir algunos de los muchos bellos libros que tenemos y ponerlos todos juntos.
Con la labor completada, nos tocó retornarlos a sus respectivos hogares. Fue mas tardado de lo que creí, porque descubrimos que los libros no estaban tan ordenados como creíamos, pero eso nos permitió explorarlos un poquito más. Hojearlos, poner en orden las fichas bibliográficas que tienen dentro para una localización más rápida y fascinarnos fugazmente con sus ex libris, o con sus marcas de fuego.
Aún no me familiarizo al 100% con esta cueva cargada de saber, pero me basta con estar consciente de que aprendo nuevas y diversas cosas cada día. Siento muy dentro de mi una pequeña satisfacción que arde como una flama. Poco a poquito, a veces impulsada por el viento hasta lograr grandes incendios. Se apodera de mi una gran sensación dulce, de seducción por saber más.

Llámenme Insaciable, porque es la verdad. Lo soy, y me enorgullece serlo.

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