Proyecto Hidra. Directorio de integrantes 

Proyecto Hidra es un conjunto de personas que se han unido para escribir en equipo. Se le denominó Hidra, pues la escritura se desarrolla de manera tan diversa y amplia, como un monstruo mitológico de muchas cabezas unidas a un solo cuerpo.

 

Dahlman Stahl

Twitter: @DahlmanSt

Blog: http://radar1992.blogspot.com

Alex Divaro

Twitter: @alexdivaro

Wattpad: AlexDivaro

Acht & Otto 

Twitter: @Acht8Otto

Wattpad: Acht8Otto

Nelly

Twitter: @nellytica

Wattpad: nellydays

Suzy Resendiz

Wattpad: SuzyResendiz

Página de Facebook: La Bruja del Olvido y el Cuervo

Twitter: @suzyresendiz

Tania Araceli

Twitter: @EamisLoss

Blog: http://letrasdetania.blogspot.mx/

Wattpad: Luthierzebeth 

Página de Facebook: Luth, exploradora de sueños

Recientemente terminamos en conjunto un proyecto que esperamos poder compartir completamente terminado pronto.

Nuevas historias se avecinan…

El arte también se puede vestir: El diseño de modas de Guillermo Meraz

Cuando conocí a Guillermo Meraz, teníamos alrededor de 12 años. Recuerdo que era un chico tímido y alegre, y que le gustaba dibujar. Un día, cuando vi con más detenimiento lo que dibujaba, me quedé fascinada. ¡Tenia un talento natural! Aún guardo por ahí uno de los dibujos que me obsequió al terminar la secundaria. Era una sirena que tenía el mismo cabello esponjoso, rizado y alborotado que yo. Habrán de imaginar lo mucho que me encantó aquello.

Guillermo, como todo niño, creció viendo caricaturas, y desde ese entonces creaba sus propios personajes y la manera en que estos debían vestir. Le gustaba vestir con papel decorado de ilustraciones de moda, figurines y muñecas, volcando su creatividad y dando a relucir su gran talento.

Esa habilidad fue evolucionando con el pasar de los años. El papel para vestir pasó pronto a unos hermosos bosquejos y, hoy en día, hace unas ilustraciones que han causado furor en todas aquellas personas interesadas en el mundo de la moda (las fashionistas) y, en mi caso, en el aspecto de la belleza y precisión de sus trazos, el juego de los colores. Además, la adaptación particular que él hace de diversos personajes de caricaturas, series y cine son un deleite visual, si me lo permiten.

Espero, si algún día llego a requerir vestir de manera particularmente fascinante, este habilidoso artista sea el encargado de proyectar mis locas ideas y transformarlas en algo que pueda vestir. Sería muy divertido.

Talento como este no se encuentra todos los días. Vale la pena hacer un recorrido por su trabajo. Les dejo algunas de las ilustraciones que ha realizado este año, y su página de fb por si quieren saber más de él o hacer contacto para algún proyecto: https://www.facebook.com/guillermomerazfashionillustration?fref=ts

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Una pieza dedicada a la colección dedicada a “Sailor moon”
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Pieza de la colección dedicada a Alicia en el país de las maravillas.
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Pieza de la colección dedicada a Maléfica
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Resumen de su pasarela dedicada a las Villanas de Disney
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Princesas Disney versión actualidad
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Mérida. Visión de Guillermo Meraz sobre la protagonista de “Valiente” de Disney
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Pasarela más reciente, dedicada a las damas más representativas de la serie “Juego de Tronos”

El tango de la tormenta

Se ha soltado una tormenta en casa.

La ventisca entra, furiosa,

adonde estas manos redactan, presurosas.

La lluvia busca salpicar este humilde refugio

en el que me encuentro, recluida,

pero me escondo suficientemente bien y

parece no alcanzarme con sus rasguños, fugaces y fríos.

Pequeños rayos. Pequeños truenos.

Las nubes se acercan y lo oscurecen todo.

Grandes rayos. Grandes truenos.

Las gotas se incrementan.

El viento hace brillar la lluvia y la inclina en una danza,

viento y lluvia bailan el tango de la tormenta

dictado por una rítmica música puesta por los truenos,

y cuyo son se extiende por la calle.

Ven. Vamos. Bailemos un poco más.

Quiero danzar, abrazada por la zozobra.

Quiero girar, que el tango de la tormenta está por terminar.

Un agradecimiento especial a Daniel Terán, autor de este hermoso dibujo complementario a mi poema. Fuente de la imagen: https://fbcdn-sphotos-g-a.akamaihd.net/hphotos-ak-xap1/t1.0-9/10505273_682205458495435_9154643656431301145_n.jpg

Grito reflejado

Había transcurrido un mal día. Una amistad resquebrajada, mal resanada y terminada al fin. Vacío y palabras vanas de un ser que, por fin, había dejado al descubierto su cobardía y cruel egoísmo. 

Cuando me metí en aquel museo, deseaba gritar con todas mis fuerzas para desahogarme por la pérdida. Había sido algo importante para mi. No lo hice, porque siempre he preferido gritar en letras, en los cuadernos que siempre viajan conmigo. Mejor así que hacerlo literalmente. 

Caminé, decidido, en los pasillos con paredes blancas y obras de todos tamaños, tratando de alejar de mis pensamientos el reciente acontecimiento. 

Iba por un pasillo muy parecido a todos los demás, cuando me topé con esta obra. No pude evitarlo. Me quedé pasmado. Nunca creí que el consuelo iba a llegar a mis pensamientos de esta manera, a través de una pintura que, a la mayoría de las personas que pasaron junto a mi, les pareció perturbadora. 

En cuanto a mi, debo decir que permanecí inmóvil, paladeando la maravilla de la certeza. Veía en ese grito congelado, eterno, justo lo que había llegado a sentir yo. No pude evitar la sorpresa al verla de frente, y no me pude separar de ella por más de una hora. Alguien más compartía mi pena. No estaba solo. 

Siempre he creído que los museos guardan una especie de magia. Llegas y recorres las exhibiciones en búsqueda de alguna obra que refleje tu personalidad, tus gustos, tus alegrías o tus tristezas. Conectar emociones propias con lo que podemos admirar fuera de nosotros. Eso es el arte para mi desde hoy. 

Gracias a Carolina Pereira Alcorta por permitirme utilizar su fotografía para este relato. Su blog: http://carolinapereiraalcorta.files.wordpress.com/2014/01/mg_4335.jpg?w=788

Sobre las puertas de la vida

Dicen que cuando una puerta se cierra, otras se abren. 

Mucha gente se queja de que no pasa nada inmediatamente después de haber cerrado la puerta previa, pero… ¿la estarán cerrando correctamente?

La vida no admite puertas entreabiertas sin efectos secundarios. Es casi caprichosa la decisión de abrir las mejores puertas solamente cuando hemos dejado de mirar hacia atrás y, por ello, de abrir las peores para tratar de ver “lo que pudo haber sido”. 

Las mejores puertas se abren cuando sabemos cual elegir, cuando sabemos lo que queremos y nos acercamos a aquella puerta que nos lo ofrece. Cuando nos tomamos ese tiempo para ver pros y contras que cada una conlleva, y cuando tenemos el valor de enfrentar lo que sea que venga una vez que dicha puerta se ha abierto, es cuando la real aparece, a veces de la nada, y brilla señalando el mejor camino. 

Así es como le gusta jugar a la vida.

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Ilustración por: Guillermo García Meraz
Contacto: guillermo.garcia.meraz@gmail.com
Instagram: Guillermo_meraz

Vida y trago tibio. Capítulo I

Al comenzar la narración, mi colega (al cual nombraré “Ismo”) dio un trago a su bebida aún caliente, y miró sus manos un par de segundos. Luego, comenzó la narración de su historia:

El primer amor… ¿qué es el primer amor? inicio de nuestras más grandes ilusiones, es aquella primera experiencia en conjunto con otra persona, fundada por casualidad en ocasiones, llena de anhelos e ideas que crecen y crecen hasta alcanzar tamaños inimaginables.
En la escuela primaria Ismo conoció su primera experiencia de atracción, gusto, y enamoramiento por una chica. En la transición de año de 4° a 5° de primaria, su escuela gustaba de mezclar los tres grupos de cada uno de los tres grados y por ello tuvo la oportunidad de conocer a más niños.

Por toda esa mezcla de elementos, fue que conoció a Valentina. Comenzaron a jugar por casualidad en algún recreo y de ahí desarrollaron una amistad bonita y apegada. Pasaban el tiempo juntos, ya sea en el juego o en el simple placer de compartir almuerzo uno al lado del otro. Las conversaciones pequeñas y acordes a la edad eran trasladadas muchas veces de las palabras al aire libre, a las enviadas en pequeños recaditos durante las clases; chistes y cosillas a escondidas, sentados cerca, hablando, conviviendo en una interacción armónica típica de una amistad. Algo bonito, liviano, divertido.

El tiempo avanzó, y por aquella fecha tan conocida de febrero, los casó un profesor a manera de juego en una quermés. Cual juego, aceptaron, dejándose llevar por la idea del momento y porque se llevaban muy bien.
Ya “casados”, y con el apego que ya sentían uno por el otro, llegó un momento en el que se sentían tan a gusto que se prometieron, en algún futuro no muy lejano, casarse de verdad y no separarse nunca.

Pero el mundo adulto, con sus planes y sus proyectos siempre alejados de la órbita del pensamiento infantil, prometedor, y atraído de Ismo y Valentina, decidió separarlos inscribiéndola a ella en otra escuela de la que tenían planeada. Esto lo hicieron bajo la idea de que era la mejor de la zona, sin preguntar opiniones, sin notar las consecuencias que esto traería a Ismo y a su propia hija.

La decisión que tomaron por ellos ese día fue dolorosa para ambos, bajo una lógica que tal vez a ellos les parecía razonable mientras Ismo y Valentina sufrían bajo el lado absurdo de la “buena idea”.
El padre de Ismo lo vio como algo mínimo, inicial, y fue fácil decirle a su hijo que encontraría otro amor después, que esa clase de cosas son pasajeras.
Ismo desvió la mirada hacia un lugar lejano, mientras apretaba ligeramente la palma de la mano contra una servilleta, y me dijo: “Tal vez suene mal lo que voy a decir, pero hoy de grande odio tanto a las personas que toman como pasajero el encuentro amoroso con otro.”

Concordé con él. Tenemos ideas tan similares al respecto de lo que es el amor, que nos es sencillo capturar el concepto y recrearlo, aunque siempre hay diferencias y matices, como siempre. Yo lo sentí como un acto de injusticia de parte de sus padres, pero Ismo lo vio más como un fallo en el método de enseñanza que siempre han tenido, tanto los progenitores de Valentina como los suyos.

Me habló un poco de que gracias al hecho de que tuvo que desarrollar la parte de la “inteligencia emocional” por su cuenta, tiene la capacidad de valorar a las personas como seres individuales y apreciar el brillo que poseen, por mucho que se esfuercen en ocultarlo.

Lo miré fijamente mientras apuraba el último trago de mi vaso, y supe que sólo era el primer capítulo de una gran historia.

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Vida y trago tibio. Prólogo

Introducción

Quedamos en un café de tantos que hay escondidos por esta gran ciudad. Nos sentamos frente a frente, y pedimos cada uno su bebida predilecta. Él un café negro; yo, un té de menta bien cargado.

Para ser las once de la mañana el día está bastante avanzado. Han de ser las nubes grises que se arremolinan con avidez sobre toda la ciudad, ocultando el sentido del tiempo, mezclando horas, puntos cardinales, y la luz quemante de todos los días.

Hablamos de intereses mutuos, comentamos algunos videos sobre historias de terror que se nos han aparecido últimamente por la red, de cosas que nos hayan sucedido relacionadas a aquellos temas, pues nuestra fascinación por lo extraño es fervorosa. La de él dando un giro hacia el sentido maniaco de los que asesinan sin piedad, de los que sorprenden en las sombras; la mía, enfocada hacia todas y cada una de las cosas que parecen no tener explicación.

Pasado aquello, comentamos cosas sobre la vida cotidiana. Cosas que se nos figuran normales, cotidianas, y por ende mucho más complicadas. Semiguía en la mayoría de las ocasiones, hablo de muchas de las problemáticas que permanecen dentro de mi como nudos ahogados en hielo que, ni desaparecen, ni parecen poder resolverse, y queman y queman sin control.

Terminando la charla sobre mí, me sentí repentinamente atraída hacia la suya. Le pregunté sobre su historia, y el por qué de su extensa experiencia en problemáticas emocionales. Sonrió y me dijo simplemente: “mi vida es una larga historia”.

Curiosa, le invité a hablarme de aquella historia, aquella en la que “le ha costado lágrimas de sangre aprender a no salir lastimado”, y ha accedido a contarme y a dejarme relatarlo a través de este medio, con la esperanza de que aprendamos de su experiencia.

Tiene mucho que compartir, y yo tengo muchas ganas de escuchar y redactar lo que me cuente.
Se avecina una tormenta interesante…

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