El último apaga la luz. La distribución de ejemplares 

Luego de que el editor de “La Sangre de Las Musas” entregó a cada autor los ejemplares correspondientes para que cada uno los distribuyera, me encaminé decidida a la posterior venta de los mismos. 

Es la primera vez que experimento esta sensación de calma y emoción continua, en la que voy a entregar en las manos las personas (directa, o indirectamente) una pizca de mí, del trabajo que realicé dentro de esta antología. Definitivamente ver que la gente tiene un interés por tu labor y les agrada, es invaluable. 

La sensación me agradó. Mucho. Tanto que estoy repleta de un renovado entusiasmo por hacer esto el resto de mi vida. En resumen: quiero ser escritora. Ahora que lo pienso, es curioso que lo siga viendo como si estuviera fuera de la situación cuando en realidad estoy mucho más que involucrada. 

Nado, lentamente, en pos de ese sueño que siempre anhelé. 

Gracias a todos los que están apoyándome en este momento que considero tan especial. Y pues… ¡A seguir escribiendo!

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