Epilepsia, o de cuando te sostienen las estrellas

El sábado 14 de noviembre vino de nuevo. Eran las 8 de la mañana, y entró en mí cuando salía de la regadera, aprovechando mi debilidad por desvelada o algún otro factor. Sin permiso, como ha sido siempre.

Una crisis epiléptica no es sencilla de describir desde adentro, desde la persona que la vive y la transpira, no. Una crisis ha sido completamente descriptible sólo cuando la ve un médico desde afuera, o las personas que se preocupan, te cuidan y procuran hasta  que tengas la fuerza de levantarte otra vez.

Sin embargo, una crisis desde adentro es otra cosa muy diferente a las descripciones que cualquiera pueda hacer desde afuera. Vivir una crisis es percibirse ligero, es como si fueras llevado por algo intangible, como si flotaras. Es sentir que te sostiene algo más allá del entendimiento,  algo invisible dentro de una negrura absoluta y silenciosa.

Me gusta creer que es una especie de contacto con la nada, algo casi sobrenatural, algo idílico, casi sagrado. Nunca me ha parecido algo que me haga lamentarme, aunque sea una situación que por el simple hecho de existir limita muchas de las acciones que me gustaría hacer de vez en cuando, siendo todavía joven y con ganas de devorar el mundo.

Tal vez habrá cosas que me perderé, pero no me pesa. Yo sólo sé que cuando paso por ello, estoy un poco más cerca de tocar el firmamento, y con ello me doy por bien servida.

Lo tedioso en ocasiones es lidiar con el dolor que viene al despertar de aquellos contactos, cuando los moretones y los mareos y lo terrenal vuelve. Pero no importa. La vida es volverse a levantar, recuperarse, y ver el lado brillante de las cosas. El mío: la epilepsia me inspira a escribir, y con eso tengo para más de una vida. 

Para terminar, viene a mí una frase de Vincent Van Gogh: “No soy un aventurero por elección, sino por el destino”.

¡Cuanta razón tenía!

 
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7 comentarios en “Epilepsia, o de cuando te sostienen las estrellas

  1. Me conmueve tu sentir y sobre todo, tu valentía ante una situación como esta. Te quiero mucho y tengo la certeza de que Dios te cuida y llegarás muy lejos.

  2. Recuerdo en este momento a grandes personajes que han sufrido crisis epilépticas, en particular a Dostoievski, que es uno de mis escritores preferidos, de una profundidad inaudita, un referente para mí. Las realizaciones se logran normalmente a pesar de y no gracias a.
    Tu descripción concuerda con las del escritor ruso. Y este texto es un testimonio de tus dotes literarias.
    Pienso también que no somos nosotros quienes elegimos nuestro destino, sino que es este quien nos elige a nosotros. A lo mejor, al principio, tenemos una mayor capacidad de elección, pero más tarde sólo tenemos la capacidad de aceptar o, como tú dices, “de volverse a levantar, recuperarse, y ver el lado brillante de las cosas”.
    Te deseo un feliz y creativo 2016.

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