Verdaderas amistades

Ha habido mucho tiempo para pensar, ahora que me he embarcado en un auto-enclaustramiento para poder seguir y terminar mi tesis de manera definitiva. Durante este tiempo no he hecho más que mirar las hojitas y los libros que tengo y escribir lo que se me ocurre al respecto, aunque a la larga los dolores de cabeza sean inminentes. A veces intento salir, pero mi mente no se aleja de eso, impidiéndome disfrutar al cien por ciento de cualquier tipo de paseo o distracción, por muy breve que sea.
Conforme pasan los días, siento que la distancia aumenta entre las personas que estimo y yo. Es irónico, porque es gente a la cual tengo muchas ganas de ver, y podría hacerlo si me hiciera más espacios en esta presión mental, tomando en cuenta que ahora que tengo más “tiempo disponible” si me refiero al hecho de que no estoy sometida a un horario laboral fijo y amenazante.

Le suelo dar vueltas a ese asunto porque siempre me ha gustado dar continuidad a mis amistades y saludarlas, escucharlas, o procurarlas cada que tengo oportunidad. Pero ahora siento que no me lo he permitido porque la tesis me persigue. Sí, a veces la siento como un ser vivo y enorme que está parado junto a mí en todo momento, exigiendo atención como aquellas relaciones caprichosas o berrinchudas del pasado. No me deja en paz, y yo no me dejo en paz tampoco porque realmente quiero terminar este ciclo.

Daba vueltas alrededor de estos pensamientos cuando platiqué con una amiga de mi situación, y me dijo que las amistades permanecían y que el tiempo sólo da historias que contar para que, cuando por fin nos viéramos, pudiéramos ponernos al corriente con todas. Meditaba sus palabras cuando entre las páginas de un libro hojeado al azar surgió esta frase que reafirmó lo que ella había dicho:

La verdadera amistad resiste el tiempo, la distancia y el silencio.

Retrato en sepia – Isabel Allende.

Consideré eso como una de esas ínfimas señales que aparecen de repente, ya sea por casualidad o destino o lo que fuera, y me decidí a embarcarme de lleno en mi labor. A fin de cuentas, la verdadera amistad es la que surge aún cuando la distancia y el tiempo busquen hacer borrosos esos lazos. Concluí que  no debo seguirme angustiando por eso, ya que la verdadera amistad permanece ante cualquier factor.

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