Buscando fantasmas 4

Esta escalera es la que utilizo a diario para llegar a mi área de trabajo, en un piso al que llaman “intermedio”. Hace un par de días hubo apagones y se quedó casi a oscuras.

No sé cómo describir la zozobra que viene con esas oscuridades que parecen no tener final, ya que los ventanales se encuentran lejos de esta sección de la Biblioteca. Miré, y supe que hubo dentro de mi un sentimiento extraño, una congoja, un temor sutil que se filtró por los poros, y que revolvió todo. Sentí que había algo ahí abajo.

  
El día que tomé la fotografía no me atreví a bajar al fondo. 

Si tú vieras una escalera que parece conducirte a una negrura absoluta, ¿bajarías?

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25 pasos. 25 años

Me encuentro explorando los primeros días de mi primer cuarto de siglo.
Tuve oportunidad y tiempo el pasado 3 de julio de mirar hacia atrás y mirar todo lo que he avanzado: las cosas que he hecho, las que he provocado yo, las que han sucedido por azares del destino; las cosas que dije, y las que quise decir y que creo que nunca haré, porque simplemente ha dejado de tener sentido.

¿Qué puedo decir al respecto? A cierta edad (que varía con cada uno de nosotros) comenzamos a darnos cuenta de que no vale la pena luchar por algunas causas, y que, a la inversa, vale toda la pena esforzarse por hacer muchas otras. Los pasos se vuelven más certeros, menos aleatorios, y, aunque no dejemos de sentirnos heridos si algo nos lastimó, debemos aceptar el hecho de que las cosas no siempre resultan como se planean, y eso incluye el plano emocional, aquel que es impulsivo a veces, y que quiere que saltemos del lugar en el que estamos y nos lancemos a conocer más lugares y a tener nuevas aventuras.

Puede que haya comenzado a pisar esa edad de la que tanto hablo. Puede que los 25 para mi sean esa edad en la que uno ya reflexiona con más detenimiento antes de decir o de hacer algo.

Envejecer es avanzar. Envejecer es cambiar. Y tal vez sea por este pequeño detalle, que a mucha gente no le gusta. Porque cambiar implica salir de nuestra zona cómoda y cada día pisar, de manera involuntaria, terreno nuevo en donde nuestros recursos del pasado pueden no tener el mismo valor que les solíamos dar. De repente eres un poco más diferente, y lo notas porque todo el mundo lo veía a excepción de ti. Envejecer es esa oportunidad que la vida nos infunde para hacernos ver de frente y reflexionar al respecto de las cosas que hemos logrado, por las que nos hemos esforzado, y volver a traer a la mente todo aquello que aún nos falta por recorrer. Es una oportunidad que se nos presenta a cada rato y de manera inconsciente, para darnos cuenta que la vida es más que las locuras de juventud, o la belleza de los “años mozos” o la sutileza de nuestra ingenuidad con el primer amor.

A medida que se cumplen años, los caminos se vuelven mucho más interesantes. Al menos eso es lo que creo yo.

Para finalizar, les comparto el fragmento de un texto que me topé en tumblr y que hace una pequeña reflexión al respecto de esa palabra que a muchos aterra: envejecer:

Supongo que, debería sentirme contenta porque cumpliré años. Antes, cuando era una chiquilla me moría de emoción, por los regalos, el pastel, la fiesta… Pero, pasa que, uno crece y hasta cumplir…

“Supongo que, debería sentirme contenta porque cumpliré años. Antes, cuando era una chiquilla me moría de emoción, por los regalos, el pastel, la fiesta… Pero, pasa que, uno crece y hasta cumplir años se convierte en algo molesto. El constante recuerdo de que estoy volviéndome vieja, a pesar de que sólo sean 16 años. Es que, ahí mismo radica el problema: cumpliré 16, y mi vida ha resultado tan contraproducente. Esperaba haber conocido miles de lugares, tener mucha ropa, hablar con muchas personas y haber roto algunas reglas. Y sucede que nada así me ha sucedido. Me da miedo, ¿sabes? Miedo de que mañana despierte y este cubierta de arrugas y mi pelo este cubierto de canas, y apenas pueda caminar. Cumpliré 16 años y jamás he saltado en paracaídas, ni he tenido sexo como tal, ni me he ido de borrachera ni he sido boletinada en el colegio. En vez de eso, he preferido quedarme en casa, ayudar a mi madre, estudiar mucho, leer tantos libros como pueda, descubrir tanta música como mis oídos puedan escuchar, he tenido diversión sana con mis amigos, he recibido tantos besos de él como la distancia ha permitido, he salido a museos y sobre todo, he escrito tanto como yo he querido. Quizás mi vida no es tan mala como yo pienso, sería suficiente a lo mejor, que me pusiera en los zapatos de una chica que no tiene las mismas oportunidades que yo.Supongo que entonces, cumplir 16 años es más como un regalo, no haber hecho tantas idioteces es una suerte y poder escribir es una bendición. Eso. Debo darme cuenta que mi vida es una bendición, que cumplir 16 quizás no sea como lo describen en las películas, pero ¿y qué? La realidad puede muchas veces resultar mejor que la fantasía.

Ahora, sólo quiero apagar las velas de mi pastel de cumpleaños, pedir un deseo, besar a mis padres y ¿porqué no? También darle un beso a él.”

Frustraciones, volumen II; Una Escritora Amateur

( Fuente: Reflexión sobre la edad)

Joyas letradas (aforismo #2)

¡Ha llegado el siguiente aforismo!

No sé si lo sepan o no, pero aquí les dejo la definición de lo que es exactamente un aforismo (Según la RAE).

   

A disfrutarlo, y a disfrutar también del enorme placer que puede causar el simple hecho de toparnos con un hermoso libro en cualquier biblioteca o librería, nuevo o usado. Los libros siempr tienen dispuestas sus páginas para contarnos historias y abrirnos caminos hacia el saber.

¡Traeré el próximo pronto!