Inocente

Hoy me pasó algo muy peculiar que quisiera compartirles.

Venía de regreso del trabajo, como todos los días, y tuve oportunidad de sentarme en el metrobús y leer un poco mientras que la lluvia comenzaba a caer con suavidad sobre los cristales. La mujer que estaba sentada junto a mi se fue, y su lugar fue ocupado por una niña de unos 14 años que iba acompañada de quien parecía ser su madre. La señora se sentó frente a nosotras pero no dejaba de ver a la niña y de contarle cosas sobre el día y el cielo y la lluvia, como si le hablara a una niña muy pequeña. Ella reía y miraba hacia donde su madre señalaba, y se maravillaba con todas las cosas que le decía. Me pareció bastante peculiar la escena, y fue hasta entonces que noté que la niña a lo mejor tenía algún tipo de problema que había impedido que su desarrollo fuera de acuerdo a su edad. Pensaba un poco en ello cuando la niña me volteó a ver con curiosidad, observándome mientras ponía el separador en la página donde había detenido mi lectura. En un principio no hice caso a las miradas porque uno suele toparse con ellas en todos lados, sobre todo en los traslados a casa. Estoy acostumbrada a ello porque la gente suele nadar en sus pensamientos mientras critica o curiosea a las personas que tiene alrededor (además de que, si son miradas muy fijas y vienen de cierto tipo de hombres, no suelen ser agradables).

Pasaron un par de estaciones y volví a sentir que me miraba. 

Un minuto después, volvió a hacerlo. 

Hubo un momento en el que ya no resistí tantas miradas consecutivas y levanté mis ojos para toparlos con los de ella. Me quedé maravillada con lo que vi: Sus ojos marrones llevaban dentro de sí una inocencia tal, que me embargaron de fascinación. Eran tan infinitos y tan bellos por su falta de límites, de realidad y crudeza, que me despejaron la mente y sonreí por instinto. Ella me sonrió de vuelta, tímida y silenciosa, como si hacerme sonreír hubiera sido su intención desde un principio. 

Dicen por ahí que los ojos son la ventana del alma, y hoy lo creo más que nunca. También pienso que a través de los ojos puedes notar un pedacito de la esencia vital de las personas, y que si tuviéramos la intención de mirar más seguido el mundo con ojos curiosos y despejados, tal vez pueda mostrarnos una faceta menos triste de si mismo, y nos guíe hasta sus más grandes tesoros (o, tal vez, a nuestros mayores anhelos).

Fuente de la imagen: http://pinterest.com/pin/486177722246072818/
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