Madame Metáfora

El sueño sigue pegado a mi piel y me siento tremendamente inundada de emociones.

La noche se torna borrosa. 

Tu mano, un poco más.

Recuerdo que tomé tu mano. Recuerdo que la entrelazaste con la tuya y que nos mirábamos.

En completo silencio. En completo sigilo.

Recuerdo que tenía ganas de arrastrarte conmigo y besarte una y cien veces más allá de la primera noche.

Recuerdo que me mirabas mientras sonreías, y eso lo volvía todo mucho más fantasioso, con una nota sutil de regocijo creciente.

¿Por qué seré tan metafórica?

Sencillo. Cuando estoy cerca de ti, todo, absolutamente todo, se vuelve metáfora. 

Todo. Incluso yo. 

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Sin agua (Segunda parte)

Conforme avanzaban los días, notamos lo difícil que era hacer llegar el agua limpia al departamento, todos con un montón de cosas que hacer durante el día y con ubicación en un tercer piso.

Los garrafones de agua potable para beber, y los que rellenábamos con agua de llave desde familiares que vivían relativamente cerca. ¡Qué necesario era!

Les juro, de verdad, que cada que llovía en casa era toda una celebración. Era como un milagro, sobre todo si llovía fuerte. Era un movimiento rápido y automático de cubetas, tinas, y un gran contenedor que se ponía bajo una lona que tiene un único agujero en el centro, por lo que recogíamos una buena cantidad de litros si los cielos nos favorecían.

El agua que estaba limpia (ya sea de lluvia o la traída desde casa de nuestros familiares) era la que poníamos a calentar y la utilizada para bañarnos, y la que caía de ahí (con jabón) para el sanitario.

Esa era la dinámica, y lo fue hasta que el agua volvió, un mes después.

Tal vez por eso siempre hablo de aprender a apreciar lo que se tiene. Sea físico o mental o de cualquier tipo.

Para finalizar, les dejo una pregunta a ustedes:

¿Qué harían si se quedaran un mes sin agua?

Y de ahí me paso, de un salto, a la otra pregunta: ¿Valoran lo que tienen?

Fuente de la imagen: http://www.imagenesi.net/agua/otga-de-agua/
Fuente de la imagen: http://www.imagenesi.net/agua/otga-de-agua/

Sin agua (Primera parte)

Con tanta tecnología de la que gozamos hoy en día, vivimos en una situación tan acomodada que nos resulta difícil imaginar qué sería de nosotros si esas comodidades desaparecieran repentinamente. Creo que, por inercia, las llegamos a considerar tan normales que no pensamos en lo afortunado de nuestra situación.

A mi me pasó. Lo admito. Yo creía que el mayor de mis problemas era lo denso de mis momentáneas locuras, la personalidad exigente e insistente de mi padre, lo incapaz que me siento en ocasiones de avanzar profesionalmente con la rapidez que quisiera, o los muchos males de salud que me aquejan de manera aleatoria. En general, de eso se componían mis pesares.  

He crecido con todas las comodidades y de repente, un día, surgió la situación de la que les hablo: nos quedamos sin agua. El problema era causado por una tubería muy vieja, y en esta casa que comparto con algunos familiares. Se terminó un día el agua, y no volvía.

Nosotros siempre teníamos la costumbre de guardar en cubetas el agua que caía de la ducha y la reutilizábamos para el sanitario. Es una costumbre que desde siempre tuvimos para reutilizar recursos y utilizar el agua de una manera más sustentable.  

Al principio, por esa razón, no se nos hizo la gran cosa (nos había llegado a pasar por instantes en el pasado). Pero, conforme avanzaba el tiempo, caímos en la cuenta de que no era algo “pasajero”. Nos esperaba una pequeña gran temporada sin el vital líquido…

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Fuente de la imagen: http://www.fmcapitalsalta.com/noticias/6921/el-bordo-60-dias-sin-agua.html

Vida bonita

Me ha pasado infinidad de veces, cuando miro a las otras personas. Caigo en la cuenta, con sólo apreciarlos, de que no soy como los demás. No pienso como los demás, no actúo como los demás, no hago las rutinas que los demás parecen llevar a cabo sin problema. No amo y no siento y […]

Primer poema colectivo en “Los miércoles tampoco muerde” (La Poesía)

Excelente dinámica para armar poesía conjuntamente.
Fue muy gratificante haber participado en este evento. ¡Ya quiero que sea miércoles otra vez!

LA POESÍA NO MUERDE

Poema colectivo, "Los miércoles tampoco muerde" Poema colectivo, “Los miércoles tampoco muerde”

Aquí tenéis el resultado del primer encuentro “Los miércoles tampoco muerde”

Para participar el miércoles que viene sólo hay que pinchar sobre este enlace y a continuación sobre “Asistir”

https://www.facebook.com/events/577835148989999/

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Pronto…

Pronto habremos de vernos.

Te espero. En silencio te espero. En tinieblas te espero.
A veces siento que es en vano.
A veces no le encuentro sentido a seguir esperando.
¿Qué me queda cuando mis pasos suelen ser tan inocentes, tan ingenuos ante tanta falacia gris del mundo?

En cuanto leas esta carta, ven a mi.
Ven. Por favor ven.
Aquí estoy, no lo olvides.
Sólo ven.

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El avión de las nueve en punto

En el avión de las nueve en punto

se reúnen varias entidades conocidas:

Las oportunidades que dejaste ir,

o las que atrapaste y no supiste aprovechar.

Las miradas furtivas a esa persona que

te gustaba tanto en el pasado.

Las palabras de reconciliación 

que esperaban un perdón que nunca

salió de tus labios.

Las reuniones con viejos amigos

a las que nunca asististe.

Los libros que compraste y no leíste.

Los te amo que siempre creíste que tu familia sabía que pensabas,

pero que nunca te diste el tiempo de decir

mientras los mirabas a los ojos.

Esas cosas, y muchas más, van en ese avión que parte a las nueve en punto. Simplezas y complicaciones por igual. 

Un avión mental. Un avión en el que, si sólo piensas en lo que contiene

tal vez se retrase, tal vez bajen uno o dos de sus pasajeros,

o tal vez (sólo para valientes) hagas bajar, uno a uno,

y pongas orden entre ellos. Y te ocupes de ponerlos firmes, y le hagas frente a lo que alguna vez fue.

Sólo así no los extrañarás el resto de la vida. Menos anhelos por el pasado y más esperanzas del futuro.

Hay “aviones” que se llevan cosas que nunca más volveremos a ver ni a saber de ellas, al menos en dado caso de que queramos ponerles una solución. Por ello hay que hacer ese enorme esfuerzo por reacomodar esos pendientes, y que el avión mental del que hablo sólo se lleve traspies, errores perdonados dispuestos a ser olvidados, y diferencias mínimas.

El avión que se va para no regresar…