Ciclo de Poesía de Bonifaz 6

Rubén Bonifaz Nuño fue un entusiasta de la poesía, la métrica, el griego clásico y el latín. Realizó varias traducciones didácticas de los clásicos de la literatura Grecorromana.

 Continuamos su Ciclo de Poesía gustosamente.

Los demonios y los días

3

Cuando todo está perdido, cuando

nuestro corazón — pobre animal desnudo —

deja su prisión de piel y huesos

y se queda fuera, saltando solo

junto a alguna puerta, en el asfalto

de una carcomida calle cualquiera;

 

cuando alguien que amamos nos ha dado,

como una limosna manchada,

por única vez, por última

vez, lo que quisimos, ella sola,

y en cambio nos ha quitado todo,

 

entonces un viento  enorme y duro nos hiere,

y el recinto hueco del pecho

se nos va llenando, desde el fondo,

de un dolor espeso, de un atole

amargo y salobre, y la garganta

se anuda en el ansia de contenerlo.

 

No es lo mismo estar enamorado

que amar.

El que ama, seguramente,

no está solo, sufre de otra manera;

encuentra la paz, se cumple gozoso

pudiendo sufrir por los que ama.

 

Pero esta pasión inútil, dañina,

que sólo pretende lo que no puede

tener, que destruye lo que consigue;

esta corrosiva nostalgia

que no llena más objeto que hacemos

morir de rencor y de ternura,

que nos cambia en odio la tristeza,

no tiene razón que la explique.

 

Qué lejos, qué absurdamente distantes

las humildes alas desplegadas

sobre el desamparo del mundo,

la sangre dispuesta a brillar por otros,

el perfecto amor, la fuerza pura

de la santidad y el heroísmo.

 

Algo, sin embargo, he comprendido:

que hay muchos caminos que desconozco

y que no es tan corta nuestra vida.

 

Imagen

 

(fuente de la imagen: anime “Yamato nadeshiko sichi henge”)

Canto de los esqueletos

¿A qué hora dejaré de escuchar el canto de los esqueletos?

Ese trinar huesudo me rodea. Me rodea y me impide por completo pensar, sobre todo cuando la penumbra me ha rodeado tan cautelosamente, jugueteando cruelmente con mi raciocinio.

¿Por qué cantan?
¿Por qué bailan?

¿Acaso quieren que me les una con enérgicos pasos y sacudir también el esqueleto que guardo en mi tibio centro?

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Ciclo de poesía de Bonifaz 5

Rubén Bonifaz Nuño estudió derecho en la UNAM, y atraído por el latín y el griego antiguo tomó como segunda carrera Letras Clásicas. Erudito de la traducción de textos clásicos, también escribió poesía. 

Comienzo el siguiente segmento del Ciclo de Poesía con el tema amoroso, o, mejor dicho, desamoroso.

 

Preludio

9

Nada tembló al murmullo de tus pasos

cuando llegaste a mí. La sombra plena

de tu presencia, se vertió serena

de mi quietud en los abiertos vasos.

Quedamente rompiéronse los lazos

que me ligaban con la vida buena

que fuera mía, y en la noche plena

mi corazón llevaste entre tus brazos.

Todo se fue contigo. Hiciste ausente

el lirio de mi sangre, y el pequeño

cielo del canto, y el silencio mío,

y sin decirme nada, oscuramente

sembraste — espiga de dolor —  tu sueño

en mi pecho nostálgico y vacío.

nostalgia2(fuente de la imagen: ilricordoperduto.wordpress.com) 

Caerás

No debes tratar así a la gente.

No puedes tratar a las personas

como si fueran tus marionetas,

rodeándolos de ideas raras

y mentiras.

No puedes. No debes.

A la larga

todo se aclara.

A la larga,

todas, y cada una

de las redes que tejiste

habrán de revelarse.

Menos mitomanía, bipolaridad y chismorreo.

Más dedicación, tolerancia y respeto.

Más sonrisas por un trabajo bien hecho,

y menos risas causadas por la crítica injusta

hacia una persona.

¿Tan difícil es?

Por no hacerlo, caerás.

Caerás, porque tú misma lo has provocado.

Literalmente, y como dice el dicho:

“Uno cosecha lo que siembra.”

Caerás, 

y más bajo de lo que alguna vez esperaste.

Caerás, 

y nadie estará ahí para levantarte. 

Caerás
Caerás

Ciclo de poesía de Bonifaz 4

Continuamos con el Ciclo de poesía de Bonifaz. 

 

El ala del tigre

19

En la noche de ensueño, encarna

la brasa terrestre de la gloria.

El camarada oscuro, el lento 

seguidor que alumbra a quien lo sigue;

la triple negación, el gallo

crestado de furia en la mañana.

 

Quienquiera que fueres, donde quiera

que estés, anuda con tu mano

la mano de ruinas que he tendido. 

Belleza antigua, clara siembra

de gentes victoriosas, yace

entre tú y yo, sin sepultura.

 

De montaña en montaña, suena

la señal: el ancho poderío

del combate nocturno. Encarna,

en sueños, la brasa cenicienta

del despertar, y la mañana

nos da el camino, y lo corona. 

 

Rubén Bonifaz Nuño 

 

¿Qué sienten al leer este poema? 

¿Cómo lo interpretan?