Dos 14’s peculiares de mi vida (Segunda parte)

2013

Resuelta a no volver a caer en las circunstancias del 14 de febrero del año pasado, y con la soltería ondeando en mi vida en aquel entonces, me decidí a hacer algo… un tanto diferente.
Tenía un grupo de amigas en la universidad. Aún veo a algunas pero con mucha menos frecuencia. Todas estábamos solteras en ese momento y queríamos hacer una especie de colecta. A falta de dinero, y para reunirlo rápidamente, nos decidimos a hacer algo que yo nunca en mi vida había hecho: organizamos una venta de besos.
Realmente, por mi naturaleza tímida de antaño, no creí ser capaz de besar a cambio de dinero, pero como me encontraba tan confundida con respecto al amor y a lo que me había sucedido con aquella persona, que me pareció divertido ver de una forma más dinámica y útil, el manejo de mis besos y sacudirles por una sola vez el sentimiento que usualmente tienen.

Una de mis amigas (la que mejor habilidad tiene para negociar) se encargó de vender los besos de todas.

En un principio creí que no habría interés de parte de nadie por jugar a eso, y por ello sentí que fue realmente curioso cómo algunos compañeros mostraron mucho interés en adquirir un pequeño favor de nuestros labios. Personas que yo no creía posible, me buscaban preguntando precios y posibilidades, y negociando con la habilidosa “matrona”.

Al final hubo una persona que compró todos mis besos.
Un viejo amigo que me llevó a comer y me dio una florecilla. Pudimos disfrutar de horas de charla y al final sólo tuve que darle un beso. Había pagado por muchos pero sólo por el gusto de ayudarnos a juntar, no porque realmente deseara “aprovechar el negocio”. Eso fue muy considerado de su parte y aún ahora se lo agradezco.
Me llevó a mi casa y todo fue bien. Realmente no esperé que surgiera una experiencia tan curiosa de algo tan alebrestado. A decir verdad me divertí, y sumé una novedad a la lista de experiencias de mi vida.

Tan contrastante con el anterior, y a la vez tan nuevo. Fue una forma de darme cuenta de que, como dice el dicho, “el mundo es mucho más grande que un pañuelo”, y hay muchas cosas que valen la pena y que no involucran dolor en el corazón.

A esas experiencias, precisamente, son a las que decidí seguir desde ese entonces, y hasta hoy en día esa decisión me ha dado muy buenos resultados.

¿Cómo han sido sus días 14 de febrero? ¿Ha habido alguno que se les haya hecho peculiar?

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Un comentario en “Dos 14’s peculiares de mi vida (Segunda parte)

  1. wow que historia tan mas padre me alegra saber que aun hay pronas no interesadas en que les devuelvan el favor y que hacen las cosas por gusto sin esperar recibir algo a cambio y de buena manera.
    espero que hallas disfrutado tu 14 de febrero 🙂

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