Las despedidas también vienen en tamaño pequeño

Nereo es el nombre de un singular pez,
mi singular pez,
un elegante betta que vivió a mi lado por dos años y algunos meses.
Siempre alegre, siempre voraz,
Nereo alegraba mis días con su eterna curiosidad,
con su nadar incansable, con su temor y alegría de cada instante.

Pero hoy no hablo de las felicidades de Nereo, no.

Nereo nada por su vida,
Nereo muere frente a mis ojos.

¿Qué te pasa, pez rojizo? ¿Algo ha enfermado en ti?
¿Qué sientes que te aleja cada segundo más de mi lado?
Ya no comes, Nereo.
Ya no comes. Apenas nadas. Te sacudes como si algo más fuerte que tú mismo
se aferrara a tus aletas y te hiciera pesar más de lo que pesas.

¿Adonde vas, Nereo?
Sin duda te encaminas a un lugar donde hay mares enormes,
donde te entenderás con otras fuerzas naturales,
donde no seré capaz de verte nunca más.

¿Por qué te vas, Nereo?
¿Habrás oído en la distancia el canto de alguna sirena
que implora por que formes parte de su corte acuosa?
Te vas, Nereo. Empacas tu alma y poco a poco
se desvanece de tus hermosos ojos.

Hoy no hablo de las felicidades de Nereo, no…
…o tal vez…pensándolo bien, debería hacerlo.

Hoy hablo de las felicidades de Nereo.
Felicidades que tuvo en su vida, una buena vida.
Felicidades que me dio a mi desde que lo traje a vivir a mi lado.
Felicidades que se quedan conmigo, aunque él ya no esté.
Felicidades que prevalecen, aunque la tristeza intente soplarlas
con voracidad.

Una mascota es una mascota, sea perro, gato, reptil, ave o pez.
Sea el tipo de mascota que se prefiera, siempre nos dejan memoria
de su constante compañía. De su curiosidad, de su insistencia
y de su eterna lucha.

Nereo se ha ido, pero al mismo tiempo sigue aquí. Sigue y seguirá siempre para mi. Siempre.

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Oscuridad y luz

Entre tinieblas he caminado,
alrededor de mares grises, y contemplando amaneceres sin luz.
Entre aguas turbias he nadado,
llenas de nostalgia y candores pasados que se aferran a mi piel.
Entre tinieblas he volado,
nebulosas incrustaciones entre los humos de una ciudad grande y llena de dudas.

Y sin embargo, heme aquí, sostenida por pilares cada día más fuertes.
Y sin embargo el color brota de mis poros, deslizándose entre gotas y perfumes.
Y sí embargó la vida continúa brotando y de una forma más determinada y brillante, porque, en muchas ocasiones, sólo a través de oscuridades totales podemos notar cuán brillantes podemos llegar a ser.

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Inseguridad

Me llena de furia la injusticia, las cosas malas que suceden en el mundo y sintiéndolas desde tan cerca hacen que me hierva la sangre. Estoy cansada de tener que ver a diario a la gente sufriendo por tratar procurarse una mejor vida, haciendo pequeños y grandes sacrificios para alcanzarla, y que en un breve instante todo ese trabajo arduo pueda ser arrancado de las manos del esfuerzo con un arma y veinte segundos de gritos estridentes. Es injusto, debe de haber una manera en la que esto pueda cambiar, pero, por desgracia, es algo tan cotidiano que lo hemos asimilado casi completamente en nuestra vida.
Estoy cansada de ver tantas cosas horribles a mi alrededor, tanto dolor plantado por la inseguridad de esta ciudad, que muy hipócritamente se hace llamar “segura”. ¿A eso le llaman seguridad? ¿A ver los asaltos en el transporte público o privado como algo normal, algo que sucede todos los días y decirnos a nosotros mismos “cuando te toca te toca”? ¿A pensar en escapar del país porque a tu esposa, la mujer que elegiste para casarte y criar una familia, la mataron en aras de “asaltar la casa”? ¿Se le llama seguridad al hecho de tener miedo una vez que el sol se ha ocultado y vivir en un toque de queda sin nombre? ¿Se le llama seguridad a tener miedo de estar dentro de tu propio hogar y temer que alguien lo allane si te descuidas un instante al entrar o salir de él?

¿A esto se le llama estar seguro? ¿Al hecho de tener miedo de disfrutar de una noche de baile o cena porque en cualquier momento podría entrar gente de “influencia peligrosa” al lugar y que todo termine en secuestro y tal vez asesinato? ¿Al sistema de justicia tan burocrático y tedioso que hay en este país y que lo alarga todo por meses y años? ¿Al hecho de tener que soportar acusaciones falsas cuando eras tú el que, en aras de hacer justicia, presentas una denuncia?

¿En qué nos estamos convirtiendo?
¿Alguien ha notado que hemos pasado de seres humanos, que tienen todo por vivir, a unos ratóncillos asustados que sólo son felices al ser guiados en caminos implantados por alguien más, y que viven con miedo cada día de sus vidas? ¿Realmente a eso debe quedar reducida nuestra existencia?

Esta mujer que me conforma se lo pregunta, y se lo preguntará una y mil veces, hasta que se le acaben las palabras. Hasta que sea capaz de apreciar, tal vez, el indicio de un cambio a su alrededor.

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Imagen de una ciudad

Ciudades como esta se acercan a mi mente,
parajes antiguos, cargados de historia,
suelos que han conocido batallas,
y ganado y perdido gente, y soñado siempre
con que el mundo cada día será mejor.

Ciudades así son las que murmuran en las madrugadas,
cuando todos nos hemos acurrucado en los brazos de la noche.
Ciudades así son las que llegan a nuestras imaginaciones,
y nos acompañan a parajes lejanos.
Más lejanos, incluso, que la muerte misma.

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Leyenda

Antes de comenzar con mi tradicional escritura desordenada, quisiera compartirles un cuento que encontré hoy a través de Youtube. Es la raíz de mi entrada de hoy así que recomiendo que lo escuchen antes de leer.

¿Conocían la historia del Chololito?

El chololito

Esto yo solía escucharlo en un cassette cuando era niña, junto con mi hermana y mis primas. Las leyendas mexicanas y el terror echaron raíces en mi mente a partir de entonces, y no las he soltado. Me fascinaban, y hoy siento esa misma sensación fascinante cuando he vuelto a escuchar la historia.

Tengo un recuerdo de mi mamá diciéndonos de broma, cuando íbamos por la carretera México-Toluca para el curso de verano al que solían llevarnos, que nos iba a bajar del carro para ir a buscar al chololito, personaje que estelariza este audiocuento que comparto.
Estás historias siempre impulsaron mi imaginación y la llenaron de magia. Me inspiraron a soñar, a ir siempre más allá de lo ordinario, más allá de lo que podemos ver con un simple vistazo.

Son, a su manera, uno de los factores que me han vuelto quien soy.

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Renacimiento

Por fin siento que ha llegado el día, la hora, y el lugar correctos. Por fin me siento de nuevo en mis cinco sentidos, y con la decisión de alguien que ha conocido el vacío, y que lo ha derrotado.

Hoy me siento inspirada para crear, para ofrecer, para relatar una nueva sarta de letras desordenadas como yo. Entradas y salidas, la vida muchas veces no ofrece treguas y es complejo esquivar todas las curvas que a veces se nos figuran aplastantes y muy cerradas.

Sí, hoy es mío el poder de decir todo esto, y la dicha en mi mirada no conoce límites.
Sí mía es hoy la determinación, y tejo con mis letras puentes enteros para poder llegar hasta mi objetivo, sólo para reconfortar con un tibio abrazo si es que alguna vez llega a ser necesario.
Mío es este destino, y las cartas fluyen con sorpresas en cada una, buscando revelar una sonrisa en cada curioso rostro, procurando siempre ver franqueza y honestidad en torno a mi.
Sí, ha de ser mía toda esta energía volcada impetuosamente. Las noches parecen no tienen fin, y los viajes hacia dimensiones ideales nunca van a dejar de fluír. Un día un paraíso boscoso, otro una caminata junto al mar. Atardeceres y amaneceres en el andar de la vida que sonríe.

Mío mío, mi corazón es de quien lo merece. No habría nada que me impidiera poder relatar poemas y cartas y derramar mi poetisa interior en aquellos párpados y a través de ese pecho.

Entregaría cada uno de mis días a pensar en ello, a entablar un equilibrio magnífico entre las responsabilidades individuales y en sorprender con algún nuevo detalle, alguna bella palabra, alguna interacción mágica que llegue inesperadamente.

Es por ello que, si la oportunidad de ser felices se presenta, ¡no lo dudes! toma su mano firmemente y síguela mientras guíe hacia una mejor versión de uno mismo, y de las personas que se encuentran alrededor.

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