Rasguño 2a parte

2.

Pueden haber pasado cosas bellas. Pueden habernos rodeado imaginativos soplos del alma y sonrisas trascendentales, pero eso a veces no ayuda a apagar lo que ya se ha encontrado más profundamente. Es como ver un enorme pastel con cobertura deliciosa, pero que al cortarlo encuentras la guarida de un ratón, o un sabor desagradable que no esperaba.

El mundo es tan diferente cuando se amplían los horizontes. Hay muchos acontecimientos en la vida que nos hacen cambiar de perspectiva, que le dan un giro a nuestra forma de ver las cosas. ¿Qué vaticinio indicará mis siguientes pasos? ¿Qué nuevo enfoque llameará en la mente para reconstruir algo que nunca fue?

Busco… aún busco…
Aún me encuentro en una expedición que se me figura infinita, buscando por debajo de las piedras emociones que puedan ser resueltas. Aún miro alrededor, tratando de encontrar desesperadamente una solución, un camino algo despejado, algo iluminado, aunque sea en la bifurcación de las decisiones racionales.

Busco una señal, una pista.
Busco un camino, un destino.
Busco, rastreo, trato de decidir qué hacer, bajo qué estrella debo guiarme,
de quién escuchar las opiniones o susurros secretos.

Busco… aún me encuentro en mi encrucijada de ideas entrelazadas,
de hilillos del pensamiento difuminado,
en una etapa del inconsciente imposible de corregir.

Duele…
Duele esta búsqueda desesperada por la solución a la guerra interna:
los dos lados del asunto se derivan en cientos de caminos diferentes.
No hay manera de decidir,
no en esta condición, no ahora.

Rasco con aquellos dedos heridos en agujeros sin fondo.
Encuentro luces falsas que se apagan apenas me acerco,
impidiéndome ver el camino por el cual venía,
engañándome deliberadamente,
extraviándome aún más y a propósito,
Como si alguien más allá se divirtiera
viendo mi sufrimiento,
como si se deleitara con la soledad que me carcome,
como si se relamiera los labios de placer
al notar mi desesperación de sentirme tan inútil,
tan vacía, tan sin objetivo.

Sacude mi mente una idea cortante de resignación
y calma,
implorando que baje la marea,
por que supere este predicamento tan
ensordecedor y confuso que termina por absorberme
a una decadencia inesperada.

¿Valdrá la pena seguir buscando?

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